Monterrey City Magazine

Por amor a la presa

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Cuando se unen fuerzas, voluntades , recursos económicos y mucho corazón, todo se puede lograr. El proyecto de desazolve parcial es hoy una realidad

El impacto de la sequía era inevitable, los bajos niveles de almacenamiento de agua eran históricos y alarmantes. Nunca en la historia del embalse se había atestiguado una capacidad tan baja del 7 por ciento.

Pero fue en ese punto donde más allá de sufrir y dejarse abrumar, un grupo de vecinos colindantes, dueños de negocios, prestadores de servicios turísticos, atletas de alto rendimiento, hoteleros, restauranteros, asociados de clubs, propietarios y clientes de marinas, decidieron darle vuelta por completo a lo negativo.

El principal impulsor y promotor del proyecto de desazolve es el Dr. Samuel Jaime Elizondo García, vecino de la presa desde hace más tres décadas, y Subsecretario de Desarrollo Regional del Gobierno de Nuevo León, quien, con todos los pronósticos en contra para recibir la anuencia de la CONAGUA y la SEMARNAT, obtuvo los permisos federales para iniciar las obras el 2 de abril del 2022.

“Era el deseo de nuestro corazón de muchos años atrás cuando se presentaba una disminución considerable en el nivel de captación de agua; sin embargo, las autoridades nunca nos permitieron hacerlo, los permisos nunca se daban, incluso algunas personas realizaban los trabajos, pero finalmente eran sancionados.

“Ahora que llegamos a este extremo histórico de sequía, en que quedaron descubiertas aproximadamente 253 hectáreas de tierra por falta de agua; pues con más razón la ciudadanía y diversas autoridades clamaban hacer algo”, comparte Elizondo García.

El Subsecretario comparte que, entre la Asociación de Vecinos de la Presa de La Boca, y en ocasiones de las autoridades municipales, se hacía constantemente limpieza después de huracanes o tormentas tropicales. Pero el problema actual era aún mayor, debido a que, desazolvar las presas, requiere de una alta inversión de recursos, y el beneficio en recuperación de captación de agua no era equiparable a la inversión.

Por lo tanto, el tema de la inversión en proyectos de desazolve no era del interés de organismos federales y estatales, como la CONAGUA y Agua y Drenaje de Monterrey respectivamente.

“Aquí la vocación compartida es esencial porque la Presa Rodrigo Gómez” La Boca” es un ícono de desarrollo regional, comercial, turístico y deportivo muy importante para el país”.

Elizondo García asegura que con el paso del tiempo los huracanes y depresiones tropicales han arrastrado mucha tierra provocando que la presa sea menos profunda. Además, con el tiempo se fueron creando islotes o protuberancias que generaban accidentes en las embarcaciones, a los deportistas de alto rendimiento y a los paseantes.

“Cuando empieza a bajar el nivel de agua aparecen esos islotes y a veces uno no los ve porque están a cinco o diez centímetros por debajo de la superficie del agua, por eso urgía hacer algo al respecto”.

TRABAJO CIUDADANO

La insistencia para lograr que los organismos federales les dieran la oportunidad para hacer los trabajos aprovechando los bajos niveles de agua dio sus frutos.

“Creo que estuvo muy a tiempo el desazolve, sobre todo porque que fueron materiales contaminados eliminados los que le dieron una mayor capacidad”, cuenta Pedro Garza Treviño, ex Delegado de la CONAGUA en Nuevo León y actual Diputado Federal.

“Obtener un permiso de la CONAGUA no es una tarea sencilla; se logró con la labor que lideró el Dr. Jaime Elizondo. Fue valioso el consenso de la población, los industriales y comerciantes”.

El diputado federal intervino en la Ciudad de México para que consideraran la petición promovida por Elizondo García, recibiendo como respuesta que no contaban con los recursos económicos para darle vida al proyecto.

Sin embargo, con su respuesta, Garza Treviño dio un giro a las cosas.

“En Monterrey está el Dr. Jaime Elizondo que ha sido activista en este tema por mucho tiempo, representante ciudadano ante el Congreso del Estado y ante muchas organizaciones.  Él está dispuesto a invertir recursos propios, de amigos y vecinos que quieren unirse para este fin”, fue el mensaje transmitido por Garza Treviño.

Posteriormente, la delegación de la CONAGUA en el estado le hizo saber al Dr. Elizondo que el proyecto sería revisado, siempre y cuando existiera una solicitud formal por escrito y toda la documentación técnica para justificar la obra. Y así fue.

“Entonces asistí con mis directores de la Subsecretaría de Desarrollo Regional incluyendo personal jurídico para organizar todo lo que se tenía que hacer. Nos explicaron que era un formato muy largo que había que llenar, así como un permiso que se obtiene a través de un estudio de factibilidad de la tierra que solamente lo realiza la Universidad Autónoma de Nuevo León y su costo ascendía a unos 650 mil pesos.

“Nos comentaron que el permiso casi imposible de conseguir era el de la SEMARNAT y que se podría tardar hasta dos años para finalmente negarlo.  Así que lo que hicimos fue unir esfuerzos entre la Secretaría de Desarrollo Regional y Agropecuario y la Secretaría del Medio Ambiente para llenar todos los requerimientos y solicitar el permiso”.

Con el apoyo de personas como Martin Bremer, Doctor en Ciencias Naturales por la Universidad Tecnológica de Clausthal, en Alemania, y Ernesto Enkerlin, Doctor en Ecología y Sostenibilidad por la Universidad de Texas A&M y Director de Recursos Naturales del Gobierno de Nuevo León, se lograron considerar los estudios del vital líquido realizados cotidianamente por Agua y Drenaje de Monterrey, y se anexaron al resto de la documentación.

El Dr. Jaime Elizondo es reconocido por muchas personas como un incansable activista social en favor de la administración del agua. Una de ellas, es la Lic. Tatiana Clouthier Carrillo a quien le externó el proceso por el que estaban pasando para obtener el permiso.

La entonces titular federal de la Secretaría de Economía fue clave para que el proceso pudiera avanzar.

“El sábado 26 de marzo se comunicó conmigo la Lic. Clouthier Carrillo y me dijo que tuvo oportunidad de platicar con el Presidente Andrés Manuel López Obrador sobre el proyecto, logrando la anuencia del mandatario para que la CONAGUA atendiera el tema y resolviera a la brevedad posible el permiso para iniciar las labores”.

Esta acción, afirma Elizondo, fue posible también gracias al apoyo del Gobernador de Nuevo León, Samuel García; de los directivos de Agua y Drenaje de Monterrey, del Alcalde de Santiago, Nuevo León, así como de secretarios y diputados locales y federales.

“Me informaron un sábado y el lunes siguiente ya teníamos una reunión en la CONAGUA Nuevo León y vía ZOOM con la oficina federal en Ciudad de México, y justo antes de partir de mi oficina a la reunión en la CONAGUA, llegó el permiso de la SEMARNAT. Algo que decían sería imposible de conseguir o que iban a pasar dos años para que nos dijeran que no, se aprobó en cuestión de semanas.

Fue así como el 2 de abril del 2022, el Gobernador Samuel García, en compañía de autoridades locales, estatales y federales, dió el banderazo de inicio de los trabajos por un periodo de cuatro meses, el cual finalmente no contó con presupuesto federal, pero sí con recursos estatales y privados por medio de la Asociación de Vecinos de la Presa La Boca.

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